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APOCALIPTO (2006) (Apocalypto) Ficha técnica Duración: 02:18:20 Director: Mel Gibson Reparto: Rudy Youngblood, Raoul Trujillo, Mayra Sérbulo, Mauricio Amuy Tenorio, Dalia Hernández, Música: James Horner Fotografía: Dean Semler Guión: Mel Gibson, Farhad Safina Productores: Mel Gibson y Bruce Davey País: USA (Estreno: 8/Dic/2006)
Estreno en España: 19/Ene/2007 |
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No abundan, incluso podríamos decir que son inexistentes, las escenas en las que se puede observar la forma en la que los mayas tratan a las matemáticas. En una subasta por mujeres cautivas, cuando comienza la puja, cortan la posible manera de conteo. Sin embargo, tras una labor de investigación de escenas hemos podido encontrar algunos fotogramas en los que se aprecian números escritos en Maya ... |
Sinopsis (Advertencia: Esta sección contiene detalles de la trama y el argumento)
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Apocalypto es un drama mítico de acción y aventura que relata una historia que mezcla tiempos y espacios. La trama gira alrededor de los sacrificios humanos, en su forma de guerra florida, bien documentada en el mundo mexicano y no así en el maya, donde sin embargo existieron otras formas de sacrificios humanos. La vida transcurre plácidamente para una comunidad de cazadores y recolectores que habitan en las selvas de la península de Yucatán (actual estado de Yucatán en México). Un día, tras dar caza a un tapir, la partida de los hombres se cruza con un grupo de indígenas, supervivientes de otra tribu. Éstos les dan muestras de huir de la destrucción de sus chozas y les piden poder atravesar el área de bosque controlada por la comunidad para buscar otro lugar donde instalarse de nuevo. En prueba del acuerdo pacífico, ambos grupos intercambian comida. No obstante, la desconfianza entre ellos les impide averiguar de qué o de quiénes escapan estos temerosos nativos. Un amanecer, la tranquilidad y la felicidad de la comunidad se ve interrumpida brutalmente por un grupo de feroces guerreros mayas quienes, procedentes de una ciudad (aparentemente Tikal), han realizado una incursión en los bosques para la captura de varones vivos, destinados al sacrificio, y de mujeres para su venta como esclavas. Tras desesperada resistencia, el protagonista (llamado Garra-Jaguar) es capturado junto a otros miembros de su tribu (cuyo jefe se llamaba Mayauca). Todos ellos son conducidos, maniatados e inmovilizados como fieras salvajes, hacia las tierras de los guerreros invasores. Antes de ser reducido, Garra-Jaguar logró esconder a su mujer embarazada, Siete, en una fosa o pozo, junto a su hijo. Durante el penoso viaje hacia la ciudad maya, el grupo con el que intercambiaron comida también es apresado e incorporado a la columna de marcha. Guerreros y prisioneros atraviesan una aldea quemada, donde una niña enferma, sobreviviente de la destrucción de su poblado, profetiza a los captores que la muerte de su mundo la llevan consigo y que se cuiden de aquél que traerá la negrura de la noche y al jaguar detrás de sí, pues éste les conducirá a su ruina. Los guerreros mayas, temerosos de los presagios y muy supersticiosos, no comprenden el significado de las palabras de la niña y prosiguen la marcha. En los accesos a la ciudad maya, donde pulula una abigarrada y numerosa población, atraviesan diversos ámbitos, como la cantera de polvo de caliza; el lugar de elaboración y teñido de tejidos y el mercado de esclavos. Los varones son apartados de las mujeres y embadurnados ritualmente con tinte azul por unas sacerdotisas, momento a partir del cual participan de un cierto carácter divino o taumatúrgico reverencial. Al atravesar un túnel, los cautivos observan en sus paredes figuras humanas pintadas de color azul, en los momentos previos y una vez sacrificadas. A medida que se acercan a las pirámides, ven cuerpos humanos mutilados que caen rodando escaleras abajo desde la cima.
Las mujeres son llevadas al mercado de esclavos para su venta. Garra-Jaguar y sus compañeros son conducidos hacia lo alto de una pirámide para ser sacrificados al dios de la mitología maya, Kukulkan. Tras el breve parlamento previo del sacerdote sacrificador, ante el rey y otros dirigentes de la ciudad convenientemente ataviados para la ocasión festiva, se inicia el ritual de la extracción del corazón a la primera víctima. Tras la extirpación de este órgano a una segunda víctima y su ofrecimiento al dios, toca el turno a Garra-Jaguar, quien presiente (alentado por el recuerdo de su mujer e hijo) que, a pesar de sentirse impotente ante las puertas de la muerte y del viaje hacia el más allá, no será sacrificado. Inmovilizado el protagonista sobre la piedra sagrada para el sacrificio, y cuando su última visión es el cuchillo de obsidiana en la vertical de su vientre, el cielo se oscurece repentinamente al ser ocultado el astro rey por un eclipse total de sol. Gracias a este eclipse, que esperaban tanto el rey como el sacerdote (lo que hace alusión a los conocimientos sobre astronomía de los mayas), Garra-Jaguar no es sacrificado. El sacerdote-verdugo manipula el fenómeno astronómico para que, al recobrarse la luminosidad solar, la multitud entienda que el dios Kukulkan ha quedado satisfecho y alimentado con la sangre de las anteriores víctimas y no precisa más sacrificios (argumentación que sirve a sus propósitos de conservación del poder y de control sobre la temerosa población). Ante este hecho fortuito (e inesperado por el principal de los guerreros), éste inquiere al sacerdote sacrificador sobre el destino de los prisioneros restantes, siéndole ordenado que se deshaga de ellos. Son dirigidos hacia una cancha o estadio, de planta rectangular, donde al final del mismo se cultivó un maizal y cuyas altas plantas secas subsisten todavía. Desatadas sus ligaduras, deben aceptar el reto de intentar escapar por parejas de las armas arrojadizas que los guerreros mayas les lanzarán sucesivamente, logrando la libertad si sobreviven, aunque al final, también les espera un ejecutador o verdugo. Mientras los guerreros se preparan para demostrar su destreza y puntería en esta prueba, el jefe selecciona a su propio hijo para la labor de verdugo. Los dos primeros (uno de los cuales es Cero-Lobo, hermano de Garra-Jaguar), esperanzados con la oportunidad de recuperar la libertad si consiguen entrar en el maizal, parten en veloz carrera, mas son lanceados y heridos por certeros flechazos, a modo de juego de la muerte. Uno de ellos es degollado por el ejecutador, mientras Cero-Lobo queda agonizante. Los guerreros mayas se regocijan por haber logrado interceptar la carrera de ambas víctimas.
Los siguientes que deben iniciar la huida son Garra-Jaguar y otro cautivo, quienes ejecutan su carrera en un rápido zig-zag y evitan, en los primeros momentos, las flechas y lanzas de los desconcertados guerreros. Hacia el final de su escapada y próximos al maizal, el compañero de Garra-Jaguar cae mortalmente herido, en tanto que Garra-Jaguar recibe un flechazo en su costado derecho. Acercándose el ejecutador para rematar a los heridos en el suelo, el hermano moribundo, caído en la partida anterior, le distrae, instante que aprovecha Garra-Jaguar para, haciéndose con un arma, degollarle ante la lejana e inquisitiva mirada de su padre. Garra-Jaguar se incorpora y escapa del campo de juego mientras el jefe de los guerreros, ahíto de rabia y ánimo de venganza, sostiene el último aliento de su hijo. Muerto éste, el grupo de guerreros inicia rápidamente la persecución del fugitivo. ¿Habrá algún otro elemento que entre a formar parte importante en esta feroz lucha? Escenas seleccionadas de contenido matemático.
No abundan, incluso podríamos decir que son inexistentes, las escenas en las que se pueden observar la forma en la que los mayas tratan a las matemáticas. En una subasta por mujeres cautivas, cuando comienza la puja, cortan la posible manera de conteo. Al final de la escena aparecen abundantes números mayas.
Tras una labor de investigación de escenas hemos podido encontrar algunos fotogramas en los que se pueden apreciar números escritos en Maya, en esos mástiles repletos de glifos y números.
En la cancha o estadio, de planta rectangular, se les ofrece escapar por parejas de las armas arrojadizas que los guerreros mayas les lanzarán sucesivamente. Al fondo aparecen columnas con algunos números, acompañados de glifos y que en el futuro ampliaremos su significado con actividades explicativas y de trabajo. En la segunda columna de la derecha podemos ver un 112 (5x20 + 12). Curiosamente no observamos ningún cero, símbolo con forma de concha.
Premios: DFWFCA 2006: Mejor Fotografía. |
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